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Lo que significa ser mamá

10 de Mayo de 2018 09:18

¿Qué es ser mamá? Con información del portal "Lo que significa ser madre" https://lamenteesmaravillosa.com/lo-significa-madre/

Lo que significa ser
madre
Por Raquel Aldama



Ser madre no significa
solo cambiar pañales, calentar biberones o dejar de dormir. Ese sólo es el
comienzo, el momento en el que una madre se da cuenta de que es capaz de hacer
cualquier cosa por un mundo al que ha dado la vida. Ese mundo es ese hijo en el
que hay millones de ilusiones…



Ser madre significa
cambiar tu vida, tu tiempo y tu forma de pensar por tus hijos. Significa dar
todo tu corazón y entregar tus fuerzas cada día para sacar a tus hijos adelante
y enseñarles a vivir.



Significa tener una
razón de ser para el resto de tu vida. Querer aprovechar y exprimir cada
momento al máximo. Tener sentimientos encontrados al ver cómo tus hijos crecen,
sintiendo dicha y nostalgia cuando avanzan dando pasos de gigante por la vida.



El amor sincero de una
madre



Si hay un amor que
podamos llamar verdadero es el amor sincero de una madre, un amor que a su vez
es eterno e infinito. En realidad, ser madre implica seguir los pasos de unos
pequeños maestros, los hijos, hasta que se hacen grandes. Con solo existir y
sin saberlo los hijos les enseñan a amar de manera incondicional.



Ser madre significa
nunca más estar sola en el pensamiento, pues una madre siempre piensa doble:
por sus hijos y por ella. Una madre se siente tremendamente afortunada porque
sabe que sus hijos son el mayor tesoro que podría tener.



La maternidad no
significa sonreír siempre, sino también llorar a mares. Requiere muchas noches
de insomnio fundiendo a la almohada en un asfixiante abrazo. Significa un
sinfín de preocupaciones; horas de correr tras sus hijos; días, meses y años
inventando cientos de maneras para camuflar las verduras y el pescado; aguantar
peleas y tolerar con toda la paciencia del mundo la infinidad de sinsentidos
que tiene la vida.



Lo que una madre hace
por sus hijos



A una madre le duele
más que a nadie decir NO a sus hijos, retarles, medir sus fuerzas, verles caer,
abandonar  sus sueños o desaprovechar sus
capacidades… Pero conoce la importancia de los límites y pretende que sus hijos
los aprendan.



Una madre no puede
vivir por sus hijos pero sí procura compartir lo máximo con ellos. Por eso, una
madre intenta cada día coser unas alas enormes y ligeras que permitan a sus
hijos volar muy, muy alto.



Una madre quiere que a
sus hijos les vaya todo bien en la vida, pero también quiere que haya tormentas
y aprendan a navegar en alta mar. Sabe que sus hijos tienen que pasear de la
mano de sus demonios, liberarse de las cargas y tropezar mil veces con la misma
piedra.



Ven mejor que nadie los
defectos en sus hijos, sin embargo, los aceptan y nunca los esconden. Saben si
sus hijos no están bien con solo mirarlos, puesto que las madres son las más
expertas detectoras de emociones.



El sacrificio de una
madre



Las madres también
viven sus culpas con el mayor terror conocido. Sentirse culpable y responsable
de los problemas de la persona a la que más amas en este mundo es tremendamente
doloroso. Por eso una madre carga sobre su espalda demasiado equipaje. Quizás
esto es un acto heroico, pero sobre todo es generoso.



Probablemente
sacrificar sus metas, sus aspiraciones o su vida por sus hijos no hace de una
madre un ser valiente, pero sí la persona más tenaz y generosa del mundo. Las
noches en las que sus hijos despiertan con fiebre, enfrentarse al mundo y
superar todos los miedos, sacar a sus hijos adelante y protegerlos ante todo
eso es lo que hace a las madres el mejor ejemplo de valentía y amor.



Porque las madres son
las personas más fuertes del mundo. Su debilidad es su punto fuerte y este
siempre será el amor hacia los que cada día encienden su corazón y sus ganas de
vivir.



“Enseñarás a volar,
pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida. Sin embargo.., en cada vuelo, en
cada vida, en cada sueño, perdurará siempre la huella del camino enseñado”



-Madre Teresa de
Calcuta-






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